¡Tilín, tilín, tilín!
El gato y el violín.
La vaca vacuna
se trepa a la luna.
La oveja está sola
con traje de cola.
A la flor canela
le duele la muela.
¡Talán, talán, talán!
Yo soy el capitán.
Ortiz Nestor.-
PROMO 12
No hay nada imposible, porque los sueños de ayer son las esperanzas de hoy y pueden convertirse en realidad mañana.
viernes, 14 de octubre de 2011
EDUCACION SEXUAL DE MARIA ELENA WALSH.-
Yo no sé qué le han hecho en la escuela
a la Nancy, mi nena menor.
Ella que era un capullo inocente
ayer me preguntó sin rubor:
-¿Vos sabés cómo nacen los niños?
Yo, que estaba arreglando el motor,
lo paré para oír palabrotas
como semen, placenta y embrión.
Contengo la bronca, la culpa no es de ella,
voy a la cocina, pido explicación.
La patrona dice lo más sobradora
que yo me hago cruces de bruto que soy.
Que hoy las criaturas se avivan temprano
y no como ella, cuando se casó.
Y que ya no corren cuentos de cigüeñas
sino el de un rayado que se llama Freud.
Nunca he sido ningún atrasado
pero en algo no admito cuestión.
La mujer debe ser recatada y avivarse
después que el varón.
No me vengan con cosas modernas
que terminan en un papelón.
A mi Nancy la quiero vestida
para siempre con tul de ilusión.
La Moral es una, sentencia la Nona,
mandala a las monjas, que aprenda el rigor.
Pero la patrona se abraza a la cría
y como una fiera nos quema a los dos.
Yo que por desgracia tengo cuatro nenas
y ningún machito que herede el camión
si hoy no ronco fuerte, mañana en el Borda
me encanan gritando que soy Napoleón.
Ortiz Nestor.-
a la Nancy, mi nena menor.
Ella que era un capullo inocente
ayer me preguntó sin rubor:
-¿Vos sabés cómo nacen los niños?
Yo, que estaba arreglando el motor,
lo paré para oír palabrotas
como semen, placenta y embrión.
Contengo la bronca, la culpa no es de ella,
voy a la cocina, pido explicación.
La patrona dice lo más sobradora
que yo me hago cruces de bruto que soy.
Que hoy las criaturas se avivan temprano
y no como ella, cuando se casó.
Y que ya no corren cuentos de cigüeñas
sino el de un rayado que se llama Freud.
Nunca he sido ningún atrasado
pero en algo no admito cuestión.
La mujer debe ser recatada y avivarse
después que el varón.
No me vengan con cosas modernas
que terminan en un papelón.
A mi Nancy la quiero vestida
para siempre con tul de ilusión.
La Moral es una, sentencia la Nona,
mandala a las monjas, que aprenda el rigor.
Pero la patrona se abraza a la cría
y como una fiera nos quema a los dos.
Yo que por desgracia tengo cuatro nenas
y ningún machito que herede el camión
si hoy no ronco fuerte, mañana en el Borda
me encanan gritando que soy Napoleón.
Ortiz Nestor.-
CANCIÓN DE CAMINANTES DE MARIA ELENA WALSH.-
Porque el camino es árido y desalienta,
porque tenemos miedo de andar a tientas,
porque esperando a solas poco se alcanza
valen más dos temores que una esperanza.
Dame la mano
y vamos ya.
Si por delicadeza perdí mi vida
quiero ganar la tuya por decidida.
Porque el silencio es cruel, peligroso el viaje,
yo te doy mi canción, tú me das coraje.
Ánimo nos daremos a cada paso,
ánimo compartiendo la sed y el vaso.
Ánimo que aunque hayamos envejecido
siempre el dolor parece recién nacido.
Porque la vida es poca y la muerte mucha.
Porque no hay guerra pero sigue la lucha.
Siempre nos separaron los que dominan
pero sabemos hoy que eso se termina.
Ortiz Nestor.-
porque tenemos miedo de andar a tientas,
porque esperando a solas poco se alcanza
valen más dos temores que una esperanza.
Dame la mano
y vamos ya.
Si por delicadeza perdí mi vida
quiero ganar la tuya por decidida.
Porque el silencio es cruel, peligroso el viaje,
yo te doy mi canción, tú me das coraje.
Ánimo nos daremos a cada paso,
ánimo compartiendo la sed y el vaso.
Ánimo que aunque hayamos envejecido
siempre el dolor parece recién nacido.
Porque la vida es poca y la muerte mucha.
Porque no hay guerra pero sigue la lucha.
Siempre nos separaron los que dominan
pero sabemos hoy que eso se termina.
Ortiz Nestor.-
MARIA ELENA WALSH.-
Célebre por su literatura infantil, creó personajes conmovedores, como Manuelita la Tortuga, que inspiró la película “Manuelita” (1999), dirigida por Manuel García Ferré. Sus temas fueron musicalizados por personalidades como Mercedes Sosa y Juan Manuel Serrat y trascendieron las fronteras argentinas.
María Elena Walsh nació en el barrio de Ramos Mejía, en Buenos Aires, el 1º de febrero de 1930. Falleció a los 80 años el 10 de enero de 2011 en la misma ciudad.
Su papá era un ferroviario inglés que tocaba el piano y cantaba canciones de su tierra; su madre era una argentina descendiente de andaluces y amante de la naturaleza.
Fue criada en un gran caserón, con patios, gallinero, rosales, gatos, limoneros, naranjos y una higuera. En ese ambiente emanaba mayor libertad respecto de la tradicional educación de clase media de la época. Tímida y rebelde, leía mucho de adolescente y publicó su primer poema a los 15 años en la revista “El Hogar”. Poco después escribió en el diario “La Nación”.
Un año antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes publicó su primer libro (en 1947), “Otoño imperdonable”, que recibió el segundo premio Municipal de Poesía y fue alabado por la crítica y por los más importantes escritores hispanoamericanos. A partir de allí su vida dio un vuelco: empezó a frecuentar círculos literarios y universitarios y escribía ensayos. En el año 1949 viajó a Estados Unidos, invitada por Juan Ramón Jiménez.
En los años ’50 publicó “Baladas con Angel” y se autoexilió en París, junto con Leda Valladares. Ambas formaron el dúo “Leda y María”: actuaron en varias ciudades como intérpretes de música folclórica, recibieron premios, el aplauso del público y grabaron el disco “Le Chant du Monde”. Por esa época comenzó a escribir versos para niños. Sus canciones y textos infantiles trascendieron lo didáctico y lo tradicional: generación tras generación sus temas son cantados por miles de niños argentinos.
Realizó además recitales unipersonales para adultos. En 1962 estrenó en el Teatro San Martín “Canciones para mirar”, que luego grabó con CBS. Al año siguiente estrenó “Doña Disparate y Bambuco”, representada muchas temporadas en Argentina, América y Europa. En los años ‘60 publicó, entre otros, los libros “El reino del revés”, "Cuentos de Gulubú", “Hecho a mano” y “Juguemos en el mundo”. En los ’70 volvió al país y en 1971 María Herminia Avellaneda la dirigió en el filme “Juguemos en el Mundo”. También escribió guiones para televisión y los libros “Tutú Maramba”, "Canciones para mirar", “Zoo Loco”, “Dailan Kifki” y “Novios de Antaño”.
En 1985 fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y, en 1990, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires. En 1994 apareció la recopilación completa de sus canciones para niños y adultos y, en 1997, “Manuelita ¿dónde vas?”.
María Elena Walsh es un verdadero juglar de nuestros tiempos, cuando recita y canta sus versos, pero también, cuando denuncia subliminalmente diversas cuestiones sociales. Toda su rebeldía, su desencanto, su oposición, su amor a la naturaleza y a los niños han quedado reflejados en numerosos poemas, novelas, cuentos, canciones, ensayos y artículos periodísticos.
Ortiz Nestor.-
sábado, 1 de octubre de 2011
LAS CALLES DE JOSE LUIS BORGES
Las calles de Buenos Aires
ya son mi entraña.
No las ávidas calles,
incómodas de turba y ajetreo,
sino las calles desganadas del barrio,
casi invisibles de habituales,
enternecidas de penumbra y de ocaso
y aquellas más afuera
ajenas de árboles piadosos
donde austeras casitas apenas se aventuran,
abrumadas por inmortales distancias,
a perderse en la honda visión
de cielo y llanura.
Son para el solitario una promesa
porque millares de almas singulares las pueblan,
únicas ante Dios y en el tiempo
y sin duda preciosas.
Hacia el Oeste, el Norte y el Sur
se han desplegado -y son también la patria- las calles;
ojalá en los versos que trazo
estén esas banderas.
Serpa Micaela.-
ya son mi entraña.
No las ávidas calles,
incómodas de turba y ajetreo,
sino las calles desganadas del barrio,
casi invisibles de habituales,
enternecidas de penumbra y de ocaso
y aquellas más afuera
ajenas de árboles piadosos
donde austeras casitas apenas se aventuran,
abrumadas por inmortales distancias,
a perderse en la honda visión
de cielo y llanura.
Son para el solitario una promesa
porque millares de almas singulares las pueblan,
únicas ante Dios y en el tiempo
y sin duda preciosas.
Hacia el Oeste, el Norte y el Sur
se han desplegado -y son también la patria- las calles;
ojalá en los versos que trazo
estén esas banderas.
Serpa Micaela.-
EL TRUCO DE JOSE LUIS BORGES.-
Cuarenta naipes han desplazado a la vida.
Pintados talismanes de cartón
nos hacen olvidar nuestros destinos
y una creación risueña
va poblando el tiempo robado
con floridas travesuras
de una mitología casera.
En los lindes de la mesa
la vida de los otros se detiene.
Adentro hay un extraño país:
las aventuras del envido y quiero,
la autoridad del as de espadas,
como don Juan Manuel, omnipotente,
y el siete de oros tintineando esperanza.
Una lentitud cimarrona
va demorando las palabras
y como las alternativas del juego
se repiten y se repiten,
los jugadores de esta noche
copian antiguas bazas:
hecho que resucita un poco, muy poco,
a las generaciones de los mayores
que legaron al tiempo de Buenos Aires
los mismo versos y las mismas diabluras.
Serpa Micaela.-
Pintados talismanes de cartón
nos hacen olvidar nuestros destinos
y una creación risueña
va poblando el tiempo robado
con floridas travesuras
de una mitología casera.
En los lindes de la mesa
la vida de los otros se detiene.
Adentro hay un extraño país:
las aventuras del envido y quiero,
la autoridad del as de espadas,
como don Juan Manuel, omnipotente,
y el siete de oros tintineando esperanza.
Una lentitud cimarrona
va demorando las palabras
y como las alternativas del juego
se repiten y se repiten,
los jugadores de esta noche
copian antiguas bazas:
hecho que resucita un poco, muy poco,
a las generaciones de los mayores
que legaron al tiempo de Buenos Aires
los mismo versos y las mismas diabluras.
Serpa Micaela.-
SENTIR.-
Sentir no quiero
la cascada de tu risa
navegando en mi recuerdo
y la cadena de tus brazos
arropándome en tu pecho.
Sentir no quiero
tu palabra enamorada
acariciando mi lamento;
y la lluvia de tus montes
seduciendo mis silencios.
Sentir no quiero
tus colinas encrespadas
devorando mis desiertos;
y el oasis de ternura
que tejes con el beso.
Sentir no quiero
el alcón de tu mirada
desafiando mis intentos
y el amor de tu capricho
galopando en mis inviernos.
Sentir no quiero
el perfil de tu silueta
esculpiéndose en mi huerto;
y la mujer que se somete
al primer roce de tu fuego.
Sentir no quiero
la agonía que se siente
al sentir que no te tengo...
Serpa Micaela.-
la cascada de tu risa
navegando en mi recuerdo
y la cadena de tus brazos
arropándome en tu pecho.
Sentir no quiero
tu palabra enamorada
acariciando mi lamento;
y la lluvia de tus montes
seduciendo mis silencios.
Sentir no quiero
tus colinas encrespadas
devorando mis desiertos;
y el oasis de ternura
que tejes con el beso.
Sentir no quiero
el alcón de tu mirada
desafiando mis intentos
y el amor de tu capricho
galopando en mis inviernos.
Sentir no quiero
el perfil de tu silueta
esculpiéndose en mi huerto;
y la mujer que se somete
al primer roce de tu fuego.
Sentir no quiero
la agonía que se siente
al sentir que no te tengo...
Serpa Micaela.-
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